5 series que han marcado mi verano

Ha sido un verano extraño, como todo este 2020. Pero por suerte las series han seguido acompañando para llevar mejor los días de calor extremo y el miedo ante la situación de la pandemia. Hay 5 series que han marcado mi verano profundamente. No todas se han estrenado exactamente estos meses, pero decidí que era el momento de verlas y menuda alegría me he llevado al descubrirlas. Más de una irá directa a mi top de lo mejor del año.

Love life

Love Life es la primera serie de HBO Max (que en España podemos ver en HBO) y está protagonizada por Anna Kendrick (Pitch Perfect). Con eso ya tenían toda mi curiosidad, pero además la temática es la típica que siempre me atrae: una historia sobre una millennial que viven en Nueva York, está un poco perdida e intenta buscar su sitio y, por supuesto, encontrar el amor. La serie recorre varios años en la vida de la protagonista, Darby, a la que vemos madurar y evolucionar a través de sus relaciones amorosas. Love Life al final intenta hacer una radiografía de eso que llamamos ‘amor millennial’ y sus distintas formas. Visto el primer capítulo la serie me pareció un poco convencional. No aporta nada que no hayamos visto ya tropecientas veces en otras series, pero tiene su encanto. Al final la devoré, porque cada capítulo va mejorando y, aunque no es ninguna obra maestra, resulta muy entretenida y entrañable.

Zoey’s extraordinary playlist

¿Que alguien saca una nueva serie musical? Toma todo mi dinero. No hizo falta mucho más para que esta serie captara toda mi atención. La historia se centra en Zoey (Jane Levy) una programadora que vive en San Francisco y que, tras una extraña experiencia con un TAC, desarrolla el poder de escuchar los sentimientos de todo el mundo… a través de canciones. Sí, de repente la gente a su alrededor se pone a cantar sus emociones y estado de ánimo como si fuera un número de Broadway. Sin duda, esta nueva habilidad le proporciona situaciones de enredo, pero también le permite ayudar a la gente a gestionar sus problemas y preocupaciones. La serie es muy divertida, entrañable y emotiva, sobre todo por la trama de la familia de Zoey, que no pasa por el mejor momento. Si esto no os convence del todo, os diré que cuenta con actores como la gran Lauren Graham (Las chicas Gilmore) o Skylar Astin (Pitch Perfect). Quizás es la serie más ligera y blanca de la lista, aunque hay cierta tramas que me han roto el corazón en mil pedazos. Pero solo por el buen rollo que desprende y la emotividad que irradia, se ha convertido en una de las series que ha marcado mi verano.

Normal people

Ojocuidao que aquí estamos ante una de las series del año. Normal People ha conseguido hacer mucho ruido y con razón. Es una serie irlandesa basada en la novela de Sally Rooney, que nos cuenta la historia de Connell y Marianne. Dos personas que se conocen desde adolescentes y que tienen una historia de amor muy complicada. Está llena de altibajos y distintas etapas a lo largo de los años. No es el típico drama romántico en el que al final el amor puede con todo. Se acerca más a la vida real, donde no siempre el quererse mucho o sentir una atracción muy fuerte, lo soluciona todo. Ambos se encuentran (o ponen ellos mismos) obstáculos y barreras, como las diferencias sociales, problemas personales, o distintos planes de futuro. Lo mejor de la serie es la química explosiva entre los dos protagonistas. Paul Mescal y Daisy Edgar-Jones hacen un trabajo magnífico y espero que estos dos actores tengan muchos proyectos en el futuro.

Little fires everywhere

Otra que además de ser de la series que han marcado mi verano, va directa a mi top de lo mejor del año. Basada en la novela homónima de Celeste Ng, narra una historia turbia, adictiva y que toca muchísimos temas a la vez. Desde el racismo, el machismo y cómo ambas cosas afectan de manera muy distinta dependiendo de tu clase social. Little fires everywhere está ambientada en los 90 en un pueblo rico de Ohio y narra el choque total y absoluto entre dos mujeres, Elena Richardson (Reese Witherspoon) y Mia Warren (Kerry Washington), que tienen formas muy diferentes de entender las cosas. Por un lado Elena tiene la típica familia blanca, exitosa, acomodada y que aparenta ser perfecta e idílica de cara a la galería. Por otro lado Mia solo tiene a su hija Pearl y ambas llegan al pueblo con toda su vida metida en un coche y con una buena mochila de secretos. La irrupción de Mia y Pearl en este ambiente de presunta perfección es la mecha que prende esos pequeños incendios que poco a poco van desmoronando el castillo de cristal en el que viven los Richardson. Little fires everywhere recuerda a Big little lies, es turbia, oscura y una crítica bastante feroz al clasismo y sus consecuencias.

Podría destruirte

Sin duda, otra serie que ha sido todo un descubrimiento este año. Podría destruirte es difícil de catalogar, porque toca muchos temas con una mirada muy diferente, concretamente la de su creadora y protagonista, Michaela Coel (Chewing Gum). Ha sido comparada con Fleabag y con Phoebe Waller-Bridge, porque sí, tienen puntos en común: ambas son británicas, están ambientadas en Londres y tienen como protagonistas a dos mujeres jóvenes, que están intentando encontrar su sitio, o encauzar su vida sin demasiado éxito. Las dos están marcadas por el trauma, aunque aquí es donde radica una de las mayores diferencias. Mientras Fleabag explora el dolor por una muerte, el sentimiento de culpa, la obsesión por el sexo, etc, Podría destruirte se centra en cómo Arabella, una escritora en auge, con un importante bloqueo creativo, trata de salir adelante después de sufrir una agresión sexual. Ya hemos visto muchas historias de este tipo, pero no desde el punto de vista de Coel, que intenta no tratar a su protagonista como una víctima y ya está. Arabella es mucho más y sí, ha sufrido algo horrible, pero eso no es lo único que la define, ni la convierte en un ser de cristal que ya no puede hacer nada con su vida. Podría destruirte describe la realidad de una generación que ha puesto sobre la mesa el debate sobre los límites del consentimiento. Que se obsesiona con conocer gente de manera inmediata a través de apps, que posturea en las redes sociales. Una generación que tiene trabajos precarios y una gran dificultad para encontrar su sitio en el mundo.

Series muy distintas con puntos en común

En definitiva, ha sido un verano muy interesante en cuanto a series de televisión. Y es curioso como las series de esta lista tan aleatoria, que en principio solo están unidas por el hecho de que las he visto este verano, guardan ciertos puntos en común. La mayoría exploran las relaciones sentimentales y sus distintas formas, son el reflejo de una generación marcada por fuertes crisis económicas. Varias de ellas tocan temas como el racismo o la desigualdad social y casi todas están protagonizadas por mujeres. Os prometo que no lo he hecho a propósito, pero estas son las series que han marcado mi verano y que ahora os recomiendo para que os hagan el otoño más ameno y llevadero.

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