Los que me conocéis sabéis que siento devoción por el género adolescente. Os lo he repetido hasta la saciedad y he escrito mucho sobre ello, así que a muy pocos les sorprenderá que dedique un post a Yo nunca. Es la nueva serie adolescente de Netflix y tiene detrás un nombre tan importante en la comedia televisiva norteamericana como Mindy Kaling (The Office, The Mindy Project). Era difícil que no me gustara.
¿De qué va Yo nunca?
La serie nos presenta a Devi, una adolescente que intenta encauzar su vida y dejar atrás una etapa horrible: la muerte de su padre y un problema de parálisis en las piernas que la convirtieron durante un tiempo en la desgraciada oficial de su instituto. Cuando cree que ya ha superado todo eso decide empezar de cero e intentar convertirse en una chica popular. Para ello considera que lo mejor es conseguir un novio y ahí es donde entra en juego el chico que siempre le ha gustado, Paxton (Darren Barnet). Por supuesto en este camino hacia la popularidad no está sola, le acompañan sus amigas Fabiola (Lee Rodriguez) y Eleanor (Ramona Young) y su presunto archienemigo, Ben (Jaren Lewison). Por supuesto este objetivo no será fácil de cumplir, pero Devi no descansará hasta conseguirlo. Aunque esto en muchas ocasiones le cause más problemas que otra cosa.
La diversidad cultural a través del humor
El origen indio de Mindy Kaling ha sido en muchas ocasiones protagonista de las tramas de sus series, en mayor o menor medida. Y aquí no iba a ser menos. Devi es norteamericana pero toda su familia es de la India. Y por ello tiene que convivir y lidiar con una serie de tradiciones o costumbres con las que ella no se siente del todo identificada, pero que son muy importantes, en especial para su madre Nalini (Poorna Jagannathan). Uno de los aspectos con más encanto de Yo nunca es precisamente este, cómo muestra ese choque cultural. No sólo a través de Devi, sino también de su prima Kamala (Richa Moorjani), que se debate entre aceptar un matrimonio concertado o no. La serie trata esas diferencias desde el humor, con un punto de vista más bien entrañable y sin caer en exageraciones, ni mostrándose a favor o en contra. Parece claro que la visión de Devi de todas las cuestiones culturales, sociales y religiosas con las que convive son un reflejo de las propias vivencias que debió experimentar la propia Mindy Kaling. A través de la comedia se ríe de los prejuicios que hay hacia la cultura india desde fuera, la idealización y los tópicos más absurdos. Pero también se ríe de los prejuicios dentro de la propia comunidad.

Comedia dramática con el toque Mindy Kaling
Yo nunca no es el colmo de la originalidad. Es una serie adolescente que cumple la mayoría de reglas de este género. La protagonista es una chica que busca encajar, ser popular y se enamora del guaperas del instituto. Pero, aunque coge todos estos tópicos y estereotipos, no se queda en la superficie. Mindy Kaling es una amante total de la comedia romántica y se nota. Pero además adora reirse un poco de todos los topicazos y las normas del género al mismo tiempo que los ensalza. Aquí lo vuelve a dejar claro, contando una historia llena de humor que le da la vuelta a esas comedias adolescentes de toda la vida. Kaling ha añadido ese toque suyo tan característico, tan lleno de ironía y buen rollo al mismo tiempo. La serie tiene un humor a veces simple, a veces más ácido, otras más punzante y tiene algunos diálogos y guiños para enmarcar. Pero es que además de ser tan fresca y divertida, tiene un punto dramático muy interesante. Algo que da profundidad a la historia y, sobre todo a la protagonista.
Explorando el trauma de la pérdida
La serie no se queda en una comedia sin más, aunque de primeras lo pueda parecer. Al final Yo nunca cuenta cómo una adolescente intenta lidiar con algo tan doloroso como perder a un padre y el sentimiento de culpabilidad que arrastra por cómo ocurrió todo. La protagonista lo afronta desde la negación, intentando reprimir su dolor a toda costa. Para ello se centra en objetivos que pueden sonar ridículos, pero que son su tabla de salvación en ese momento. Este toque dramático recuerda mucho a series como My Mad Fat Diary, donde la protagonista también hace lo posible por lidiar con sus problemas de autoestima hasta que llega a la causa de todos sus traumas. Tienen muchos puntos en común, desde las consultas con la psicóloga, a la complicada relación que tienen ambas protagonistas con sus respectivas madres. Esa exploración del trauma es uno de los puntos más interesante de la serie. En cada capítulo vemos cómo poco a poco la barrera que ha levantado Devi se va derrumbando. Es un viaje emocionante, sin exagerar ni dramatizar más de la cuenta, pero que hace que derrames más de una lágrima.

Los nombres detrás de Yo nunca
Llevo un rato repitiendo el nombre de Mindy Kaling, una creadora a la que no voy a negar que admiro desde hace tiempo. Desde sus guiones y su personaje en The Office hasta The Mindy Project. Una serie que empezó muy bien y, aunque luego se desnfló un poco, es una divertida comedia romántica. Kaling es ya una veterana, por eso esta serie captó mi atención desde el primer momento. Para los que nos gusta su estilo es entretenimiento garantizado.
Esta vez se ha unido de nuevo a Lang Fisher, con quien ya trabajó en The Mindy Project. En el reparto hay pocos rostros conocidos, pero todos funcionan bastante bien. También hay varios cameos muy divertidos que prefiero no desvelar para que os llevéis la sopresa al verla. Pero, sin duda, cabe destacar el trabajo de la protagonista, la actriz Maitreyi Ramakrishnan. Resulta perfecta para el papel de Devi y es todo un descubrimiento que le ha dado un toque de naturalidad y frescura al personaje.
Para los amantes del género adolescente (y los que no también)
En definitiva, no puedo dejar de recomendar esta Yo nunca. A los que os encantan las historias de adolescentes como a mí os va a gustar seguro. A los que sois más reticentes, creo que también. Es divertida, tiene un toque original y diferente y se ve muy rápido. Los capítulos duran media hora y se pasan volando. Es la opción perfecta para pasar una tarde entre risas y soltando alguna lágrima de emoción. A los que ya la habéis devorado como yo ¿qué os ha parecido?
