‘La línea invisible’ una serie que profundiza en los orígenes de ETA

La línea invisible es el último estreno de ficción propia de Movistar+. Una miniserie de seis episodios que ahonda en cómo surgió la banda terrorista ETA, en una época marcada por la dictadura franquista. Es un tema complejo, que ha generado cierta polémica y que se ha tratado muy poco en la ficción televisiva. Por suerte, eso está cambiando y series como esta pueden ayudar a entender mejor el conflicto que marcó durante décadas nuestro país.

Hablar del conflicto de ETA no es sencillo, es un tema escabroso, complejo y que levanta muchas ampollas. Pero precisamente por eso es positivo que haya series o películas que hablen del asunto y que intenten ir un poco más allá. Profundizar, reflejar la realidad, no caer en los tópicos. Eso es lo que ha conseguido la miniserie creada por Mariano Barroso, que ya nos regaló esa bonita serie que fue El día de mañana.

¿Quién estuvo detrás de la creación de ETA?

A estas alturas muchos sabemos lo que hizo la banda terrorista, que durante décadas sembró el terror y acabó con la vida de 857 personas. Conocemos de sobra muchos de los atentados que cometieron y cómo la organización acabó desapareciendo, porque son hechos bastante más recientes. Pero el origen de la banda es algo menos conocido. Por supuesto no está oculto y basta con leer un libro de historia, pero es innegable que es un tema poco explorado en la ficción española. Y La línea invisible ahonda precisamente en eso ¿Quién estuvo detrás de la creación de ETA? ¿qué clase de personas eran? ¿cuáles eran sus objetivos en aquella época aún bajo el régimen franquista?

Entender el conflicto desde el drama humano

La línea invisible precisamente se centra en esas personas. Los que decidieron que era el momento de dar un paso más e iniciar la lucha armada por unos ideales que creían los correctos. Muchos continuaron en la organización cuando iniciaron su camino violento, pero otros se marcharon. La serie incide mucho en el contexto de esas personas, su mundo, su vida, su trabajo, sus sueños. Una cotidianidad que vemos reflejada, por ejemplo, en el líder de la organización en aquel entonces, Txabi Etxebarrieta. Un chico joven, con un futuro prometedor que decide dejarlo todo por la causa. Ocurre lo mismo con la figura del policía Melitón Manzanas, conocido torturador al servicio de la dictadura al que vemos en la serie en un contexto más allá de su trabajo. Nos adentramos en su vida íntima, su hogar, su familia. Esa forma de recalcar la normalidad es uno de los principales puntos a favor de esta historia.

La serie recalca cómo las vidas de todos los personajes se ven afectadas por sus decisiones respecto al conflicto. Desde los propios miembros de la organización, hasta la Policía o la Guardia Civil. Todos asumen o sufren las consecuencias del contexto en el que viven.

La linea invisible
© Imagen: Movistar +

Humanizar no significa blanquear

Como era de esperar, La línea invisible ha suscitado numerosas críticas por un sector del público que considera que blanquea el terrorismo de ETA. Pero nada más lejos de la realidad. La historia no toma partido en ningún momento y hace mucho énfasis en mostrar la situción que viven los protagonistas. Es la historia de un grupo de personas que dejó su vida atrás para encaminarse hacia una lucha violenta por una causa en la que confluía el nacionalismo vasco y la lucha contra el franquismo. Una lucha que dista bastante de lo que acabó siendo la organización terrorista con el paso del tiempo. Pero ese lado humano lo vemos también en el otro extremo, en el propio Melitón Manzanas. Un policía al servicio de una dictadura, que se considera invencible, pero que también tiene sus preocupaciones y debilidades. La línea invisible humaniza a todos los personajes, pero no se posiciona a favor de ninguno, ni da lecciones de moral. El objetivo de la serie es recalcar que más allá de las ideologías y las opiniones, todos los que se vieron envueltos en el conflicto eran personas, mejores o peores. Y todos creían que estaban haciendo lo correcto.

Hay que ser muy ingénuo para imaginar a las personas que fundaron ETA como terribles demonios malvados y asesinos desde el primer momento. Eran personas, tenían su propia vida, aspiraciones, dudas y problemas no muy distintos a los que podemos tener nosotros. Pero algunos decidieron tomar el camino de la violencia. En ningún momento la serie muestra esa decisión como algo positivo, o admirable. Pero sí hay un gran esfuerzo por contextualizar y que entendamos las motivaciones que llevaron a estos jóvenes idealistas a dejar las huelgas y protestas obreras y empezar a cometer asesinatos.

Un reparto de actores a la altura

Antonio de la Torre (La trinchera infinita) encabeza un casting más que acertado para esta miniserie. Su interpretación de Melitón Manzanas es magistral, pero no es el único que lleva el peso interpretativo. Cabe destacar el gran trabajo de Àlex Monner (Sé quien eres, Pulseras rojas) como Txabi Etxebarrieta. Un personaje lleno de matices, que el actor catalán ha sabido interpretar a la perfección. Muy destacable también el papel de Anna Castillo (Estoy vivo, La llamada), que siempre deja huella en cada serie o película que hace. O Enric Auquer, que ganó este año el Goya por Quien a hierro mata y ya acaparó todas las miradas en la serie Vida Perfecta.

La linea invisible
© Imagen: Movistar +

El conflicto de ETA cada vez más presente en la ficción

La línea invisible no es la única serie española que este año iba a tratar el conflicto de ETA. Había muchas ganas de ver el próximo 17 de mayo, Patria, la adaptación de la novela de Fernando Aramburu que prepara HBO. Pero la situación del covid-19 ha provocado el retraso de su estreno. Habría resultado muy interesante ver ambas series casi de manera consecutiva. Dos historias que muestran dos perpectivas distintas del mismo conflicto. Una sobre el inicio de la organización y otra sobre las terribles consecuencias tras la etapa más dura y sangrienta de la organización.

Habrá que esperar para Patria, pero mientras no puedo dejar de recomendaros La línea invisible. Son seis episodios que avanzan a buen ritmo y que ayudan a mostrar cómo fueron los inicios de un conflicto que marcó nuestro país durante décadas.

Ojalá más series como ‘La línea invisible’

Como último apunte a título (aún más) personal, considero que es positivo que la ficción española se atreva a profundizar sobre una época tan oscura y complicad. Ojalá sigan surgiendo productos tan cuidados, que traten de plasmar la realidad y las múltiples dimensiones del conflicto con claridad y sensibilidad. Porque reconocer el problema, analizarlo, mostrar todas sus caras y su raíces, es la mejor manera de cerrar heridas y no olvidar nunca nuestra historia.

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