Estamos a punto de vivir el final de una de las series que han marcado época. Todo el mundo habla de Juego de Tronos, para desgracia de aquellos que no ven la serie. Y todos tenemos las expectativas por las nubes. Aunque muchas de ellas ya se han roto por lo que está sucediendo en la última temporada de la serie. Personajes que mueren, otros que cambian radicalmente de la noche a la mañana y algunos que parece que solo quieren ver la vida pasar y subirse al trono cuando acabe todo el drama. No, no hablo de Bran, sino de su primo Jon Snow. SPOILERS a raudales si no has visto el 8×05
El rey de la parsimonia
Quizás Jon Snow -alias el true king- que no para de repetir que no quiere el trono pero no duda en traicionar a Daenerys en cuanto puede, ha decidido adoptar la actitud de Bran y no hacer absolutamente nada mientras el resto se mata. Y la jugada le está saliendo bien. Porque mientras Daenerys se vuelve loca y arrasa Desembarco del Rey quitándole el puesto a Cersei como reina desquiciada que no quiere a su pueblo, él solo mira al infinito. Con cara de extrema preocupación, pero sin hacer absolutamente nada.

El arte de no hacer nada
Mientras el ejército de su reina masacra a gente inocente, él no sufre apenas un rasguño. Ni una mínima quemadura de dragón y solo pone cara de ¿cómo ha podido pasar esto?
Pues no sé Jon, las pistas las tenías ahí, delante de tu cara de compungido perpetuo, pero no las quisiste ver. Quizás podrías haber intentado convencer a Dany de que era mala idea entrar a la ciudad arrasando con todo. Quizás, si de verdad no quieres el trono y quieres que ella reine, podrías haberle dado cierta tranquilidad a tu novia de que de verdad estás de su parte. O si ves que se le está yendo un poco todo de las manos podrías haber reaccionado antes. Intentar pararle los pies, hacer caso a tus hermanas cuando te dijeron que no les gusta Daenerys, ni sus intenciones. Pero bueno, mejor seguir frunciendo el ceño muy fuerte a ver si se van arreglando las cosas. Rajoy podría sentirse orgulloso del método de Jon.
Jon tratando de arreglar el desastre de Daenerys #GameOfThrones pic.twitter.com/awSF3CAWPC
— Carlos (@cfconejeros) May 13, 2019
Un estereotipo aburrido
En lo que va de temporada ha repetido tanto que no quiere el trono que suena tan creíble como cuando Cersei prometió iba a mandar sus tropas para ayudar en la guerra de Winterfell. No puedo negar que me resulta muy decepcionante que la serie intente hacer que nos decantemos por Jon como el mejor rey posible. Está tan visto el estereotipo del héroe presuntamente modesto y extremadamente honorable que no quiere el poder, pero tiene que hacer el sacrificio y convertirse en líder.
El problema es que Jon casi siempre ha salido ganando gracias a la ayuda crucial de otros y la inteligencia a la hora de abordar estrategias para ganar a sus enemigos brilla por su ausencia. Tiene la desgracia de haber heredado ese sentido del honor extremo que llevó a su tío Ned a la muerte. Pero él milagrosamente se va librando de todo, mientras los demás se desgañitan por evitar el fin del mundo.

Él, héroe. Ellas, histéricas
Al final parece que quieren vendernos que Jon es la mejor opción al trono porque las demás aspirantes se han vuelto locas y él va a tener que ser el hombre que ponga un poco de orden entre tanta ‘histérica’. ¿Cómo es posible que hayamos llegado a este punto? Es cierto que Juego de Tronos nunca ha sido una serie feminista, pero sí ha sabido potenciar sus personajes femeninos. Unos con más acierto que otros. Y la realidad es que son ellas las que han hecho de la serie algo grande. Las conquistas de Daenerys fuera de Poniente, las estratagemas brutales de Cersei, la evolución maravillosa de Sansa, el camino que ha recorrido Arya hasta ser quien es. Y eso solo por citar a las principales, pero no me olvido de Brienne, Lady Mormont, Margaery , Lady Olenna y un largo etc. ¿Y de verdad nos quieren convencer de que el héroe verdadero es Jon Snow?

Tragedia romántica
Quizás la serie de la sorpresa en su último capítulo, pero con el final del 8×05 todo apunta a un gran enfrentamiento entre los enamorados (o ya no tanto) Jon y Daenerys. Y, sabiendo que ella ya ‘ha perdido el norte‘ (je je) y se ha cargado a miles de personas inocentes porque sí, parece inevitable ponerse de parte de Jon para pararle los pies a la madre de dragones. Eso sí, espero que por lo menos tenga la decencia de reconocer ante Sansa y Arya que tenían razón básicamente en todo y que quizás esto se podría haber evitado.
Aunque con este post no lo parezca, no siempre he sido hater de Jon. Ni siquiera odio al personaje realmente y reconozco que ha habido momentos de su historia que me han encantado, como el impactante final de la quinta temporada, o la revelación de su auténtica identidad. También soy consciente de que es un hombre honorable, comedido y bueno, pero esas características a veces han resultado frustrantes. Se puede ser todas esas cosas y a la vez tener más carisma, más inteligencia para mover las piezas y avanzar. Pero, sobre todo, lo que no encaja nada es el enfoque que le han dado en esta temporada al personaje. Esa sensación de que tenemos que comernos que él es el héroe porque sí, cuando prácticamente no ha hecho nada relevante. Todos los demás han movido los hilos, pilotado el dragón o clavado el puñal en el momento oportuno, mientras él miraba al infinito con su cara de eterna preocupación. Ygritte dijo que no sabes nada, pero la realidad es que tampoco haces nada, Jon Snow.


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