¿A favor o en contra de la nueva temporada de Por 13 razones?

Como ya pasó con la anterior temporada, la nueva tanda de episodios de 13 reasons why ha generado un acalorado debate sobre si era necesario continuar la serie, si quedaba algo interesante que contar y también sobre si ha mejorado algunos aspectos problemáticos a la hora de enfrentar temas tan complejos como el suicidio. Con la temporada vista al completo, creo que es hora de unirme a la intensa e interminable discusión y contaros qué me ha parecido esta segunda entrega. No sigas si no has visto la temporada, porque hay algunos spoilers.

No lo voy a negar, empecé con un poco de pereza y hasta ciertas ganas de odiar la temporada y es que la consideraba innecesaria. Se suponía que la serie iría de Hannah y su historia y ya la vimos en la primera temporada, de manera dura, desgarradora (y también polémica). Pero el éxito de la serie llevó a Netflix a renovarla aunque ese no fuera el plan inicial. Las críticas no tardaron y la mayoría de fans hemos recibido esta temporada con escepticismo, casi convencidos de que no sería como la primera y que nos iba a decepcionar. Pues amigos, aquí es donde yo me como mis palabras y os digo que al final resulta que no es tan horrible como cabía esperar y que sí había algo más que contar. No es una maravilla, no es que sea una temporada imprescindible, pero da igual.  Hannah  y su historia siguen muy presentes, pero desde otra perspectiva. Y como ya hizo en su primer año, Por 13 razones ha puesto temas actuales, polémicos y complejos sobre la mesa y se ha atrevido a hablar de ellos.

Todas las historias tienen varios puntos de vista

Esta es la premisa de la que parte la serie para explicarnos que la historia de Hannah no es tan simple y que, tras descubrir su versión a base de cintas, ahora vamos a conocer la visión de los que la rodeaban, los que tuvieron algo que ver en su vida y fueron una influencia para bien o para mal. Y de eso va esta temporada. El juicio de los Baker contra el instituto es el escenario elegido para que, capítulo a capítulo, cada una de las personas llamadas a testificar vaya contando la historia bajo su punto de vista y también revelando secretos inesperados, que sorprenden e incluso duelen a más de uno.

Y es que la serie ha aprendido de los errores del pasado. Ha escuchado las críticas que apuntaban a que la forma de enfocar la historia de Hannah daba una idea romántica del suicidio y ha dejado claro que no fue ninguna heroína, ni era perfecta, ni más especial que el resto. Era una adolescente más, que, como todo el mundo, tomó decisiones buenas y también malas y la última que tomó fue especialmente mala.

zach 13 reasons why
© Imagen: Netflix

Esta es la parte que seguramente ha generado más críticas, porque hemos descubierto momentos de su vida que ella obvió en las cintas, como esa historia con Zach, que cambia la idea que teníamos de ella. Puede que en algunos momentos sea forzado, pero ha servido para terminar de conocer a Hannah y, sobre todo, al resto de personajes.

Una temporada sobre asumir los errores propios y  sobre el perdón

Y es que una vez ya hemos conocido lo que Hannah tenía que decir, esta temporada era el turno de los protagonistas de esas cintas, de asumir lo que han hecho mal, tratar de vivir con esas decisiones y perdonarse a sí mismos. Esto es lo que más me ha gustado de la temporada, que personajes que pudieron resultar muy odiosos, como el consejero del instituto, Courtney o Sheri, han asumido lo que hicieron mal y han intentado cambiar, para no volver a repetirlo. Esto es muy importante, estamos hablando de personajes adolescentes, que tomaron decisiones erróneas, pero eso no tiene por qué definir sus vidas para siempre y luchan por cambiarlo.  Que una serie se permita redimir a los personajes que sí lo merecen es maravilloso, porque todos cometemos errores. Otro gran ejemplo es el personaje de Justin, quien apuntaba a chico malo y  eterna mano derecha de Bryce y realmente nunca lo ha sido.

13 reasons why justin
© Imagen: Netflix

Un potente mensaje social

Si el debate fue tremendo cuando se estrenó la primera temporada, esta no iba a ser menos. La serie ha seguido ahondando sobre temas de gran actualidad, dando una visión crítica sobre el fallido funcionamiento del sistema educativo, esa cultura del acoso y de la violación que se pasa por alto.

La muerte de Hannah no ha servido para acabar con el bullying en el Liberty High, sino todo lo contrario. Los acosadores lo son aún más y nadie hace absolutamente nada, por miedo a las consecuencias. Tyler es ahora el blanco principal de ese acoso y un nuevo ejemplo de como algo así puede torcer tu vida por completo. Él sigue un camino muy distinto al de Hannah y precisamente ahí es donde se ha desatado una nueva polémica. En concreto por una escena brutal y tremendamente explícita que ha llevado a algunas asociaciones a pedir que la cancelen y a los creadores de la serie a defender cuál es su intención al mostrar este tipo de secuencias con tanta dureza. Sin embargo, tiene toda la pinta de que él será precisamente el eje central de la casi segura tercera temporada de la serie. Y a través de él los creadores han querido hacerse eco de otros problemas sociales que están de máxima actualidad en Estados Unidos, como el acceso a las armas en el país y las peligrosas consecuencias que eso conlleva.

La serie además se ha esforzado por analizar el punto de vista de las víctimas de violación, todos los procesos por los que pasan, el miedo a que algo así defina tu vida, contar la verdad, a que nadie las crea, a que nadie haga nada, a que el violador no reciba nunca su castigo. La de Jessica es una de las tramas más potentes de la temporada.

Jessica 13 reasons why
© Imagen: Netflix

En definitiva, la segunda temporada habrá gustado y gustará a aquellos que también disfrutaron la primera temporada. Yo no diría que esta entrega es mejor que la anterior, ni tampoco estamos ante una obra maestra de la televisión, tiene sus defectos, sus tramas forzadas e incluso absurdas (el tema de las polaroids, o que el tema del juicio queda un poco como un drama legal cutre). Pero sí ha servido para explicar o encauzar mejor algunos aspectos problemáticos que vimos la temporada pasada. Además, es muy importante encontrar series de corte adolescente que traten temas tan serios, que afectan a mucha gente y que, guste o no, ayudan a impulsar el debate, lo cual es necesario para concienciar, visibilizar y alcanzar una solución en un futuro.

No es una temporada perfecta y no, tampoco era muy necesaria para la historia, pero al contrario de lo que llegué a pensar al principio, tampoco creo que sobre o que haya sido un error. Ahora habrá que esperar a ver si Netflix renueva por una tercera, algo que tras esos minutos finales del último capítulo, parece de lo más probable. Lo que sabemos hasta ahora es que en caso de que renueve, Katherine Langford (Hannah), ya no estará en la serie

Clay Jensen 13 reasons why
© Imagen: Netflix

Está claro que, pase lo que pase, Por 13 razones, siempre viene rodeada de polémica (a veces un poco exagerada, otras con más razón) y que no deja indiferente a nadie ¿a vosotros qué os ha parecido la segunda temporada?

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