
Creo que estoy en lo que llaman la crisis de los 25 o algo así. Ahora tengo 26 años y llevo ya un tiempo sintiéndome completamente perdida. Quizás es porque se supone que a esta edad ya deberíamos tener un futuro claro, sentar la cabeza, etc. O eso es lo que nos han dicho toda la vida. Yo aún no lo he conseguido y Dev, el protagonista de Master of None, parece que tampoco.
¡Qué duro es crecer! sobre todo cuando tienes esa sensación de que te has quedado estancado. Esta es también la edad en la que empiezas a ver que muchos de tus amigos o conocidos comienzan a conseguir todo eso que se supone que tú deberías ir teniendo también: pareja estable, se independizan de sus padres, trabajo fijo, se casan y-horror-incluso tienen hijos. Y pasa el tiempo y aquí sigues, sintiéndote igual que siempre mientras parece que todos avanzan a pasos agigantados.
Algo así le pasa a Dev, el protagonista de Master of None, la nueva serie de Netflix creada y protagonizada por Aziz Ansari (Tom en la gran Parks & Recreation). Un neoyorkino en la treintena que también anda bastante confundido con todo le rodea, que ve como algunos de sus amigos ya han sentado la cabeza del todo, vive de los trabajos que le van saliendo como actor de anuncios y, como muchos buscan esa pareja perfecta con la que estar para siempre. Algo muy difícil, ya que, por un lado conocer a alguien que valga la pena no parece tan fácil, ni siquiera en este mundo de las apps de citas y por otro, ese concepto de ‘para toda’ la vida es muy grande y afirmar algo así con toda seguridad es prácticamente imposible, hasta para los más enamorados.

Encontrar esa estabilidad es algo que casi todos queremos, pero el problema es esa sensación de que pasa el tiempo y no conseguimos nada de ello, sintiéndonos fuera de lugar. I feel you Dev. Y quizás por eso me ha gustado tanto esta serie, porque es fácil reconocerse en muchas de las situaciones que vemos en cada capítulo. Y es fácil entender a Dev y sus dudas, sus inquietudes.

Dev y sus amigos son el reflejo de una generación que, en general, anda perdida entre lo que debe hacer y lo que quiere hacer. Decidir entre quedarse en tu ciudad de siempre con un trabajo que está bien pero no te llena, o hacer lo que siempre has soñado, como dejarlo absolutamente todo e irte a Tokyo. Es algo que de primeras puede sonar a locura y quizás acabe siendo un desastre, pero ¿Por qué no probarlo?
La serie se mueve entre la comedia y el drama, sin exagerar en ninguno de los géneros y quizás eso es lo que hace que sea encantadora. No vas a partirte de risa, ni llorar a mares, pero lo pasarás bien. Y si eres uno de los llamados ‘millenials’ te sentirás muy identificado con Dev y las situaciones que le rodean, sus amigos, su relación con sus padres y su historia con Rachel, espléndida Noëll Wells.

Además, Master of None, aprovecha para tocar temas como los estereotipos racistas en cine y televisión, el machismo, el trato que damos a las personas de la tercera edad, etc. A través de sus personajes es fácil verse reflejado por una cosa o por otra. Es curioso como me ha vuelto a pasar esto del ‘momento adecuado‘ y esta serie ha llegado justo en ese instante en que me encuentro un poco como Dev, confundida y un poco perdida con eso de ser adulto de verdad.
Aún no es seguro que vaya a haber segunda temporada, pero por el momento la serie ha sido bastante bien recibida por la crítica y desde aquí la recomiendo.
P.D: Un consejo, si sois fans de Parks & Recreation, olvidaros de Tom Haverford, Dev es un personaje completamente opuesto (y menos cargante, todo sea dicho).
