Uno nunca está satisfecho del todo


Hace poco he empezado una de las series más aclamadas de los últimos años, Breaking Bad. Ahora mismo acabo de empezar la 3ª temporada y hay que remarcar que muy pocas series se parecen a esta.
La trama
Walter White es un modesto profesor de química en un instituto al que le diagnostican un cancer de pulmón en un estado muy avanzado. Ante una muerte casi segura, decide utilizar sus grandes conocimientos para fabricar drogas y venderlas, así podrá asegurarse de que su familia sobreviva cuando él no esté. Por supuesto, lo que empieza siendo un acto con buenas intenciones (a pesar de la ilegalidad) acaba convirtiéndose en algo mucho más complicado y peligroso.
Aunque ya sabía bastante bien de qué trataba la serie, debo reconocer que no es como esperaba. Esto no es algo negativo, todo lo contrario, estoy muy enganchada y eso siempre es bueno.

Lo que quiero decir es que no esperaba que fuera así.  Tendré que explicarme mejor. Desde el capítulo uno, vemos como Walter comienza su lenta transformación. Ya desde el primer episodio sabes que el camino que ha elegido este profesor de química marcará para siempre su vida y que no habrá vuelta atrás. Pues bien, a partir de ahí empezó a surgir una especie de impaciencia en mí, unas ganas inmensas de ver al Walter White transformado, es decir, a Heisenberg.
Al final de la 1ª temporada crees que ya se ha convertido en todo un traficante, pero no, durante la 2ª vemos como sigue cometiendo errores típicos de un principiante sin mucha idea de como funciona el negocio. La impaciencia de Walter por tener éxito con su blue meth es la misma que sentimos nosotros. Parece que nunca llega el momento en que Walter (y también Jesse) hacen algo que les salga bien de verdad, que les convierta en los reyes de la ciudad y les permita estar tranquilos un tiempo. No. De momento Walter sigue siendo Walter, aunque cometa algunas barbaridades (brutales los últimos capítulos de la 2ª).
Me ha llamado mucho la atención esta atmósfera tan asfixiante que rodea la serie, siempre crees que por fin conseguirán avanzar y, como dice Walter en alguno de los episodios (no textualmente, pero parecido): cada paso adelante son tres o cuatro hacia atrás.
Aún no sé como avanzará la serie (ya va por la 5ª temporada) pero me da la sensación de que esa sensación de agobio, de impaciencia por llegar a ver a Walter convertido definitivamente en Heisenberg aún tardará en llegar. Creo que es uno de los grandes logros de esta serie. Nunca estamos satisfechos, siempre queremos más y a Walter White le ocurre exactamente lo mismo.
 

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