Razones por las que The Good Fight es la serie que deberías ver

Ya está, los King lo están haciendo otra vez. Nos están haciendo disfrutar como locos con la segunda temporada de The Good Fight. Sí, su versión actualizada- y sin Julianna Margulies- de The Good Wife, que hace unas semanas ha vuelto con más fuerza que nunca. No os lo voy a negar, esta evolución a lo grande me está empezando a recordar mucho a su serie madre, que empezó bien, pero solo supo ir a más y a más. 

Y es que el matrimonio formado por Michelle y Robert King solo necesitaba un poco de tiempo. En la primera temporada sentaron las bases, pusieron a Diane de protagonista, cambiaron Lockhart & Gardner (y ya no sé qué más seguía porque cambió mil veces de nombre) por otro bufete, se quedaron con personajes veteranos como Marissa o Lucca,  trajeron otros tan interesantes como Maia y lo aderezaron con la terrible realidad de la era Trump. Un buen cóctel que funcionó bien pero que nos dejó con la sensación de que todo podía ir a más. Y era cierto, porque esta temporada los King están demostrando que su nueva (o no tanto) serie va a convertirse en todo un festival de guiones bien escritos y personajes de lujo.

Una versión actualizada de The Good Wife

No se puede negar, al final The Good Fight  prácticamente es The Good Wife pero con nuevos personajes y sin Alicia Florrick, una forma que han tenido los King de seguir haciendo su serie sin la influencia de Julianna Marguilies, que además de ser la protagonista era productora de la serie y sus presiones (o caprichos, según las malas lenguas) a la hora de avanzar la historia parece que acabaron con la paciencia del matrimonio. A eso hay que sumar el mal rollo que tenía con la actriz Archie Panjabi (Kalinda), que obligó a cargarse una de las amistades más geniales de la serie y de la televisión. A día de hoy sigue siendo imperdonable como relegaron a un segundo plano a Kalinda y también es inolvidable la polémica escena de despedida con Alicia, que ni siquiera rodaron juntas.

The Good Wife
© Imagen: CBS

El caso es que el parecido con su serie madre no es algo malo, sino todo lo contrario. Es como si volviéramos a los años dorados de The Good Wife, cuando los King estaban más brillantes que nunca, escribiendo historias tan pegadas a la actualidad que daban miedo y escribiendo personajes grandiosos con apenas cuatro pinceladas de guión. Esa es la clave de su estilo: los personajes. Aquí todos están bien cuidados, desde los protagonistas, hasta un secundario que solo va a aparecer unos minutos en un capítulo.

El acierto de su trío protagonista

Pero no me malinterpretéis, esto no es un copia y pega de su anterior serie. Aunque las similitudes son muchísimas y la temática prácticamente igual, sí hay cambios importantes. Entre ellos las protagonistas. The Good Wife se centraba sobre todo en Alicia y su vida laboral y familiar. Los demás personajes eran secundarios, aunque tuvieran un peso importante. Para The Good Fight han preferido poner el foco en tres mujeres, Diane (Christine Baranski) Lucca (Cush Jumbo) y Maia (Leslie Rose), tres personajes muy diferentes, que han vivido en contextos muy distintos y comparten la misma profesión, aunque no tienen los mismos obstáculos para prosperar. Esto es sin duda uno de los puntos más interesantes, porque abre todo un abanico de posibilidades para exponer la situación por la que pasan muchas mujeres de todo tipo en el ámbito profesional. Todo un acierto. hol

The Good Fight
© Imagen: CBS

Por supuesto, además de ellas tres, nos encontramos con un abanico de personajes que complementan perfectamente a las protagonistas. Cabe destacar a la gran Marissa Gold,  la hija de Eli, que en esta serie nos está terminando de conquistar con su carisma y gran sentido del humor. 

Un ambiente similar, pero diferente

La idea de abandonar Lockhart & Gardner e introducir un nuevo bufete es también todo un acierto. Al principio pudo doler no ver más al cretino de David Lee, pero es un soplo de aire fresco y además abre la oportunidad para hablar de otros asuntos y que Diane trabaje en un contexto muy diferente: este bufete es de mayoría afroamericana y se centra sobre todo en casos de brutalidad policial o de conflictos raciales. De nuevo una forma de pegarse a la actualidad a través de la serie.

The Good Fight
© Imagen: CBS

Y cómo no, siendo los King, la serie no podía escapar de la cruda realidad que nos rodea, por lo que la actualidad política y sobre todo las consecuencias del gobierno de Donald Trump para la sociedad Norteamericana, terminan de envolver la atmósfera de The Good Fight. Al final, aunque la serie no sea nada novedoso y revolucionario, nunca da la sensación de estar viendo algo repetido, por mucho que se parezca a su predecesora.

La clave ahora está es en ver si la serie acaba superando a su predecesora. Por el momento ya va camino de igualarla y es que en esta segunda temporada, los casos se mezclan con tramas muy locas e interesantes como esa oleada de asesinatos a abogados que asola Chicago y el estado de paranoia generalizada debido a estos sucesos.

The Good Fight
© Imagen: CBS

Después de todo este rollo que he soltado, si todavía no estás convencido de ver The Good Fight, solo diré: LA RISA DE DIANE LOCKHART. Aparece en casi todos los capítulos, es lo más elegante de la televisión y es una maravilla.


 

Y a los que sí la véis, ¿qué os está pareciendo la segunda temporada? 

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