‘Gambito de dama’, el nuevo e inesperado acierto de Netflix

A veces me cuesta mucho entender cómo funciona Netflix y el criterio que tienen para promocionar (o no) sus series. Hace unas semanas se estrenó Gambito de dama, una mini serie protagonizada por Anya Taylor-Joy, que solamente es una de las actrices más prometedoras de Hollywood y lleva ya unos años dejando papeles más que memorables, desde que saltó a la fama por la inquietante La Bruja. Sí, quizás no tiene la popularidad de otras actrices de su quinta, como Zendaya, pero que Netflix tuviera esta joya entre manos y apenas le haya dado promoción me resulta fascinante. Por suerte, Gambito de dama ha resultado ser tan buena que la promoción la hemos hecho los espectadores y, gracias al boca a boca, hemos descubierto que estamos ante una de las series del año.

¿De qué va?

La serie ha sido creada por Scott Frank y Allan Scott. Para los que saben de ajedrez el gambito de dama esto es un tipo de apertura, pero además es el título de la novela en que se basa la serie. Escrita por Walter Tevis, fue publicada en 1983 y a él le debemos la existencia de un personaje tan carismático y complejo como Beth Harmon. La historia se centra en ella, una huérfana que, en plena década de los años 60, aprende a jugar al ajedrez siendo una niña y poco a poco se va convirtiendo en todo un prodigio, ganando a los grandes maestros de este juego a nivel mundial. Un talento arrollador que solo peligra por los traumas, obsesiones y problemas que arrastra.

© Imagen: Netflix

Beth Harmon, una protagonista oscura e hipnótica

La clave del éxito de Gambito de dama reside en su protagonista. Beth (Anya Taylor-Joy) es una chica con una infancia muy dura, marcada por la pérdida y los traumas que eso le ha generado. Una situación difícil que hace que el ajedrez se convierta en su único refugio, su obsesión y también su única salida. Y resulta que es una crack, que desde adolescente comienza a arrasar y a fascinar a todos los grandes nombres del ajedrez y hace de ello su única forma de vida. Su mayor rival, aunque suene a tópico, es ella misma. La única que puede destruir su prometedor futuro es ella, con sus adicciones y su dificultad para afrontar ciertos problemas.

Feminismo en los años 60

Su evolución no es la que se espera de una mujer en los años 60. Beth no vive para encajar en el molde de la mujer delicada, sumisa y servil que imperaba en la época. Ni espera encontrar un marido y ponerse a tener hijos cuanto antes como la mayoría de sus compañeras de clase. Nunca ha tenido un hogar normal o que encaje dentro de los estándares, así que su vida adulta no iba a ser menos. Pero además resulta que, aunque quisiera llevar una vida ‘normal’, no puede. Ser un prodigio del ajedrez le permite entrar en un mundo en el que no proliferan las mujeres precisamente. Y por ello tiene que aguantar actitudes machistas de todo tipo que ponen en duda su talento y capacidad para convertirse en una profesional. Un menosprecio que ella acaba disipando a base de una cantidad apabullante de victorias.

© Imagen: Netflix

Todos estos factores hacen de Beth un personaje del que solo quieres saber más y más. Es enigmática, atípica e hipnótica. La serie nos enseña su camino hacia la gloria del mundo del ajedrez. Una evolución en constante peligro por ese lado tan autodestructivo que que puede acabar imponiéndose y destrozarlo todo. Esa tensión continua, es la clave para engancharse a Gambito de Dama.

Más allá del ajedrez está el vestuario

Uno de los aspectos que más ha calado entre los que hemos visto la serie ha sido el vestuario. No es la típica serie donde te imaginas que la ropa pueda destacar demasiado y eso lo hace más especial y demuestra el gran trabajo que hay detrás. Gambito de dama se desarrolla en plenos años 60 y eso ha dado mucho juego. Capítulo a capítulo vemos a Beth crecer y evolucionar y, por supuesto, también lo hace su estilo. Según va madurando, ganando confianza en sí misma y prestigio como ajedrecista, su forma de vestir también se va refinando. Además, no oculta su gusto por la ropa bonita y que, gracias a su trabajo, pueda permitirse vestir como quiere es un aliciente para expresar su personalidad a través de la ropa.

La culpable de estos looks maravillosos es la estilista Gabriele Binder. De hecho, el éxito ha sido tal que el Museo de Brooklyn ha lanzado una exposición virtual para poder analizar en detalle los looks de la serie (y también los de la última temporada de The Crown).

Gambito de Dama Anya Taylor-Joy
© Imagen: Netflix

Una joya inesperada

Ya lo he comentado más arriba, a veces Netflix hace estas cosas de no promocionar series que son una maravilla y arriesgarse a que pasen totalmente desapercibidas. Tiene joyas en su catálogo que estrena sin apenas publicidad y de repente sorprenden. En el caso de Gambito de dama la jugada ha salido bien, porque el boca a boca ha hecho que se convierta en uno de los estrenos más comentados. Pero otras series no corren la misma suerte y es inexplicable que una empresa invierta dinero en una producción para luego abandonarla. Pero bueno, quedémonos con que Gambito de dama sí ha conseguido hacerse ese hueco y ha sido toda una sorpresa que no vimos venir. Es una de las series del año. No solo por estar protagonizada por la ya mencionada Anya Taylor-Joy, sino por cómo está contada, por esa historia que te va atrapando lentamente y porque es una producción cuidada con detalle. Si no la habéis visto aún, os animo a devorar sus 7 episodios. Y si ya os habéis rendido ante Beth y su obsesión por el ajedrez, no dudéis en contarme qué os ha parecido.

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