Adiós, 'BoJack Horseman' la serie que nos ha enfrentado a nuestros demonios

Qué difícil es decir adiós a una serie y más cuando se trata de una como ésta. BoJack Horseman nos engañó a todos. Lo que empezó como una aparente comedia de animación que ahondaba en los entresijos de la industria de Hollywood y sus miserias a base de ironía, ha terminado por convertirse en una de las historias más profundas, melancólicas, complejas e interesantes de los últimos años. Y su final, por suerte, ha estado a la altura.

6 temporadas golpeando al espectador

Sabes que una serie te ha llegado mucho cuando tienes miedo de darle al play para ver su recta final, por si el desenlace es demasiado doloroso. Como si lo que le  pueda pasar a BoJack, Diane, Princess Carolyn o Mr. Peanutbutter es lo que te pasa, te ha pasado o te podría pasar a ti. Es una sensación difícil de explicar. Pero es que después de 6 temporadas la serie de Raphael Bob-Waksberg nos ha puesto el espejo delante y muchos nos hemos visto reflejados en esos maravillosos personajes. En las situaciones por las que han pasado. Y también nos han comido esas dudas y esos miedos ante lo que pueda estar por llegar. Han sido seis temporadas de intensos golpes emocionales que, para muchos, han servido casi de terapia.

Afrontar los errores

Por eso, cuando vas avanzando en esta última tanda de capítulos y llegas al penúltimo, The view from halfway down –un episodio durísimo, amargo, triste y muy oscuro- la sensación de miedo es inevitable. Es probablemente de los mejores de la serie y enfrenta a BoJack con los fantasmas que lo atormentan. Los de los errores más graves que ha cometido y los traumas que han marcado su vida. Pero para los que vivimos esta serie mucho más allá de un simple entretenimiento, son 26 minutos de agonía con un final que nos deja totalmente por los suelos. Uno de esos capítulos que te recuerdan lo inocente que fuiste al pensar en un principio que BoJack era una serie ligerita sin más.

BoJack
© Imagen: Netflix

Buscar la redención por el camino difícil

Una de las cosas más interesantes de BoJack Horseman, es que deja claro que muchas veces no es suficiente con darse cuenta de los errores cometidos y pedir disculpas. A veces, esos errores son tan gordos que dejan secuelas muy grandes en otras personas afectadas (Penny, Gina, Sarah Lynn). No es suficiente con reconocer lo que has hecho mal y seguir con tu vida. Es algo que BoJack se resiste a aprender o a comprender. Aunque sí tiene claro que necesita cambiar, algo que no termina de conseguir del todo, porque siempre salen a la luz su egoísmo y la excusa de sus traumas  del pasado para justificar su comportamiento. ¿Pero acaso es fácil reconocer que has sido un mierda y que algunos de tus errores no tienen vuelta atrás? Toda la serie ha girado en torno a esa posible redención y que no siempre es fácil. Intenta que los espectadores comprendamos que a veces el daño es irreparable, aunque puede haber matices. BoJack realmente quiere mejorar, pero tiene que producirse un cambio real en él para conseguirlo. Y aún así debe asumir que habrá personas que no le quieran ver ni en pintura nunca más, ni van a perdonar sus acciones.

BoJack Horseman y la cultura de la cancelación

¿Merece BoJack el perdón y seguir adelante con su vida como si nada? La respuesta no puede ser ni un sí, ni un no rotundos. No es fácil, pero precisamente esto es lo que ha convertido esta serie en una producción valiente y única en una época en la que parece que muchos personajes famosos tipo BoJack dejan atrás sus escándalos a golpe de comunicado y ya está. O, por el lado contrario, cancelamos a alguien automáticamente y sin miramientos por algo que no nos gusta. Esa hipocresía dentro de la cultura de la cancelación queda muy bien reflejada en el capítulo Xeorx of a Xerox. En él, BoJack consigue calmar las aguas gracias a una entrevista amable y después su reputación cae por los suelos por una entrevista en la que sacan a la luz sus trapos sucios.

BoJack final
© Imagen: Netflix

La piscina siempre estuvo ahí

No es ninguna sorpresa que los propios créditos de inicio de BoJack llevaran haciéndonos spoiler sobre el final de la serie desde el minuto uno. Esa piscina siempre tuvo importancia como uno de los elementos más destacados de la mansión de BoJack, un lugar en el que relajarse, también testigo de sus fiestas y días de desenfreno y autodestrucción. ‘Morir’ ahogado en la piscina era un final dramático al más puro estilo Hollywoo(b) y recuerda irremediablemente a El crepúsculo de los dioses (Billy Wilder, 1950).

Un final a la altura

Raphael Bob-Waksberg ha preferido dejarlo en un susto después de un capítulo turbio y angustioso como es The view from halfway down. Y ha dejado el último capítulo para contarnos que BoJack salió de la piscina y tuvo que enfrentar las consecuencias de todo lo que ha hecho. Un proceso duro y desagradable pero necesario para que el personaje avance. Esa elipsis temporal al principio del último capítulo nos da un respiro, BoJack está vivo, pero como siempre en esta serie, esto no marca un punto de inflexión en el que a partir de ahora todo es un camino de rosas. Los últimos minutos de la serie sirven para poner el broche final a cada personaje. BoJack ha tenido relaciones muy diferentes con cada uno de ellos y este capítulo se toma su tiempo para que nos despidamos de Mr. Peanutbutter, Todd, Princess Carolyn y Diane.

A veces la vida es una mierda y entonces sigues viviendo

Algunas de las principales críticas sobre el final de la serie se centran en que no parece un final. En que no hay una sensación de cierre tan acusada como ocurre en otras series. Una opinión con la que no estoy de acuerdo. Primero porque creo que sí hay cierta sensación de despedida, que los espectadores notamos que la serie nos está diciendo adiós. Es  un final agridulce, como lo ha sido toda la serie. BoJack sobrevive, va a la cárcel y, haya conseguido redimirse o no, tendrá que seguir con su vida, al igual que el resto. Es el mensaje que la serie nos ha transmitido desde el principio. La idea de que a veces pasan cosas terribles y luego otras maravillosas y así hasta el final. Nosotros, comos espectadores, llegamos hasta esa ¿posible última? conversación entre Diane y BoJack, pero sus vidas continúan. No hay un punto de inflexión a partir del cual la vida siempre sea igual de maravillosa y estable. A veces la vida es una mierda y entonces sigues viviendo. Esa tremenda frase de Diane lo resume todo. Y es uno de los ejes que han movido la serie desde el principio.

BoJack Finale
© Imagen: Netflix

Por tanto estamos ante un final coherente con el espíritu de BoJack Horseman. Sin dramatismos excesivos y, sobre todo, honesto y devastador, como lo ha sido toda la serie. La vida es una mierda, se acaba BoJack Horseman y luego sigues viviendo.

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