‘Sex Education’: adolescencia, sexo y buenas intenciones

No llevamos ni un mes de 2019 y ya tenemos una nueva serie de la que hablar (muy bien). Se ha convertido en uno de los primeros grandes éxitos seriéfilos del año: Sex Education. La nueva serie de Netflix, que cuenta con rostros conocidos como la grandiosa Gillian Anderson, ha sido todo un acierto. Sí, en parte es la típica historia de adolescentes con las hormonas por las nubes. Sí, tiene muchos personajes que son estereotipos con patas. Pero también es fresca, divertida y, sobre todo, trata sus temas con una naturalidad y un humor que hacen de ella una pequeña joya. Además es muy positiva y necesaria. Porque tanto si tienes 15 años como 35, seguro que un poco de educación sexual no viene mal.

Hablar de sexo sin exageraciones

Hablar de sexo en una serie adolescente es de todo menos novedoso. Tenemos cientos de ejemplos, tanto en cine como en series, desde American Pie a Skins. Pero hacerlo de una manera tan natural, entrañable y divertida como lo hace Sex Education no es tan habitual. Y es que lo de montar un drama inmenso por la primera vez es algo que se va superando poco a poco en ficción. Ha pasado de ser un evento que marcaba un punto de inflexión a ser algo más normal y natural. Incluso hay algunas series que se han pasado un poco de frenada, mostrando personajes quinceañeros con una experiencia sexual que daría envidia al mismísimo Christian Grey. Una visión que tampoco es del todo realista.

Quizás por eso Sex Education me ha gustado tanto, porque consigue ese punto medio. Sí, los adolescentes suelen estar salidos, deseosos de probar, de perder la virginidad. Descubrir su sexualidad, lo que les gusta, lo que no. Pero muchos tienen también miedo, inseguridades. O sienten una presión alrededor de las relaciones sexuales que casi nunca se atreven a reconocer, o no llegan a comprender.

La desinformación en una sociedad hiperconectada

Vivimos en un mundo en el que podemos buscar cualquier información a golpe de click y aún así el sexo sigue siendo un tema lleno de mitos, creencias absurdas y desinformación. Una situación que Maeve (Emma Mackey, conocida ya como el clon de Margot Robbie) ve  como una oportunidad de oro, cuando descubre que Otis (Asa Butterfield)  podría ejercer como consejero sexual para sus compañeros de institudo, ya que sabe mucho sobre cómo funcionan las relaciones sexuales y de pareja. Lo curioso es que Otis no es que sea la voz de la experiencia, de hecho tiene sus propios problemas y frustraciones respecto al sexo. Pero haber crecido con una madre sexóloga, le ha permitido absorber un sin fin de conocimientos con los que puede asesorar a sus compañeros.

Sex Education Gillian Anderson
© Imagen: Netflix

Normalizar el sexo

Esta es la trama principal de Sex Education. Una premisa divertida que nos permite ir conociendo más a los personajes a la vez que se destierran algunos tabús anticuados y ridículos entorno al sexo. La serie incide en asuntos como quitarle presión al hecho de cuando perder la virginidad, conocernos a nosotros mismos, explorar nuestro cuerpo para saber lo que nos gusta, etc.

Acabando con prejuicios y estereotipos

Hablar de todos estos problemas o situaciones puede ser muy positivo para dejar de ver el sexo como algo malo, obsceno, que no se debe hacer. El punto más fuerte de la serie es la naturalidad. Ese mensaje que recalca la idea de que el sexo debe ser algo que nos haga disfrutar, pasarlo bien. Y sobre todo, que querer practicarlo es algo bueno. Y no querer hacerlo, también. O que tomarte tu tiempo para hacerlo y no ceder a presiones sociales, también está bien. Es posible que lo que digo pueda resultar una obviedad. Pero estamos acostumbrados a ver muchas historias adolescentes donde el sexo se utiliza como excusa solo porque vende. Y que una  serie dirigida a un público adolescente se dedique a desmontar mitos, a educar sobre sexo, a darle la importancia necesaria, es  muy positivo.

Alejándose de la masculinidad tóxica

El otro aspecto más destacado de estos ocho episodios es la amistad entre Otis y Eric (Ncuti Gatwa). Un chico hetero y un chico gay que tienen una relación  preciosa. Que se muestran afecto de manera abierta, pura y natural. Son un ejemplo maravilloso de cómo dejar atrás ese concepto masculinidad tan tóxico, rancio, que considera las muestras de cariño entre dos hombres un signo de debilidad, o de que hay algo más que amistad. Eric y Otis son mejores amigos, se quieren, lo demuestran y es una maravilla verlo.

Otis and Eric Sex Education
© Imagen: Netflix

Puede que para algunos sea una tontería o un detalle sin importancia, pero para mí es uno de los grandes aciertos de la serie.  No recuerdo muchos ejemplos de amistades masculinas así en cine o televisión.

Tramas trilladas mezcladas con temas de actualidad

Por supuesto, al ser una serie adolescente reúne algunos de los estereotipos más vistos y repetidos de la historia de este género. Pero al contrario de lo que he leído en muchas otras críticas sobre la serie, no creo que resten valor a lo más importante que nos ofrece Sex Education. Sí, tenemos a la típica chica guapa, borde y rebelde pero con corazón. El deportista guapo y líder, el malote del instituto que no se aclara. Y la relación entre Otis y Meave es probablemente lo menos interesante de la serie, porque nos sabemos de memoria esa dinámica. La hemos visto en prácticamente todas las comedias juveniles. Pero quedémonos con lo bueno: su humor británico, su capacidad para hacernos conectar con los personajes y su forma de tratar temas que van desde el sexo, hasta el aborto, pasando por el bullying o la homofobia. 

Otis y Meave
© Imagen: Netflix

En definitiva, recomendable, entretenida y de lo más entrañable, Sex Education es uno de los primeros aciertos televisivos de 2019  y yo ya estoy deseando que haya una segunda temporada ¿vosotros la habéis visto? ¿qué os ha parecido?

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