El momento adecuado

¿Nunca habéis pensado a la hora de empezar una serie que en ese momento no os apetece algo así? ¿O que quizás ahora mismo no es lo que quieres ver? Aunque sea Juego de Tronos y todo el mundo la comente sin parar y diga lo grandiosa e increíble que es. A mí me pasa constantemente. Es más, estoy segura de que he abandonado algunas series de las ‘legendarias’ porque simplemente no era mi momento de verlas y posiblemente las retomaré en un tiempo y pasen al  selecto club de mis favoritas. De hecho, la mayoría de las series que ocupan un lugar importante en mi corazón seriéfilo son aquellas que en principio no me interesaban en absoluto. Y es que el ‘timing’, el momento, es crucial.

El verano que descubrí realmente a Buffy

En mi época adolescente mi gran referente fue Buffy Cazavampiros. Aún hoy sigue siendo una de las series que más adoro. Pero me pasé varios veranos ignorándola, viéndola por encima sin enterarme de nada más allá de que Buffy cazaba vampiros y Angel era uno de ellos. Sin embargo, al siguiente verano algo cambió, empecé a interesarme de verdad por la serie. De repente Buffy se convirtió en mi  favorita y comencé a ver los capítulos religiosamente, enfadándome cuando Canal + no la emitía, o la cambiaba de horario sin avisar, o repetían capítulos (la dura vida sin series online).buffygif

Madurar viendo A dos metros bajo tierra

Me ha ocurrido con muchísimas otras series. Por ejemplo, no creo que con 15 años hubiera entendido y apreciado de la forma que lo hice con 23 una serie como A dos metros bajo tierra. Es imposible (ojo, que seguramente hay algún quinceañero que la haya visto, comprendido y adorado), pero es cuestión personal de cada uno. Yo no estaba para cosas tan profundas en aquellos tiempos. Es una serie de la que siempre oí hablar, de la que vi escenas sueltas algún día mientras zapeaba y siempre me parecía extraña, aburrida. Sin embargo, de repente un día, comenzó a parecerme de lo más atractiva, me decidí a empezarla y ahora está entre las más grandes de mi lista. Lo que quiero decir es que hay series que llegan en el momento adecuado y otras que quizás tienen que hacerse esperar.

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De Dillon a Albuquerque

Lo mismo me pasó con Friday Night Lights, la cual ignoré durante sus años de emisión porque el tema del fútbol me parecía un rollo infumable. Pero llegó el momento adecuado, aquel en el que necesitaba una nueva serie familiar, adolescente y de esas que emocionan a más no poder. Así ocurrió la magia y descubrí esta grandísima serie.

Me enganché a Breaking Bad cuando estaba a punto de empezar a emitirse la quinta temporada. En el momento de su estreno me parecía que tenía pinta de ser lo más aburrido del universo y no entendía qué hacía ‘el padre de Malcolm’ en una serie tan rara. Y de repente, años después y a cuando iba a comenzar su recta final, algo me hizo interesarme por la historia. Acabé adorando el ascenso y caída de Walter White y por supuesto acabé elevando la serie a los cielos, donde merece estar.

Cada uno encuentra el momento adecuado para ver una serie a su ritmo

Nuestro gusto se va moldeando con el tiempo, pero también nos guiamos por otros instintos o estados de ánimo. Por ejemplo, estoy en una etapa en la que prefiero mil veces pegarme un maratón de The Fosters, que ver un capítulo de Los Soprano. Ya está, ya lo he dicho. Y adoro la serie de HBO (voy por la quinta temporada), pero no todos los días tengo ganas de enfrentarme a Tony y sus innumerables problemas. También he dejado de lado (por el momento) series como Oz, que me parece grandiosa, pero es tan dura y difícil de asimilar a veces, que simplemente no puedo.

Viajando en el tiempo con los Cylon y el Doctor

Otro ejemplo son Battlestar Galactica o Doctor Who. No me llamaban en absoluto, casi daba por hecho que eran una estupidez. Mi yo de hace 6 años no habría dedicado ni un segundo a ver un capítulo de ninguna de ellas. Ahora puedo decir que ambas me encantan.

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Stop repartidores de carnets seriéfilos

Lo que intento explicar con este post/empanada mental es que si te has puesto a ver The Wire y no te está gustando como todo el mundo te ha dicho que debería, no eres un mal seriéfilo. No es que tengas pésimo gusto. Simplemente no era el momento. O quizás la serie te aburra toda la vida, que tampoco es un pecado, por mucho que el supuesto consejo de sabios seriéfilo quiera convencerte. También existen series destinadas a no gustarnos en la vida.

Por eso, seriéfilos del mundo, no os cortéis si preferís ver una y otra vez todos los capítulos de Pretty Little Liars en vez de uno de True Detective (solo la 1ª temporada, que la 2ª ha sido lapidada sin piedad).

Yo me dispongo a seguir maratoneando sin parar The Fosters, porque ha llegado en ese momento adecuado en el que (otra vez) necesitaba una serie familiar ligera, agradable y tierna. Ya habrá tiempo para Los Soprano.

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3 thoughts on “El momento adecuado

  1. ¡¡Buenísimo post!! Te aplaudo. Hasta me has hecho reír con alguna frase. Y estoy totalmente de acuerdo con lo que dices. Las series tienen su momento perfecto 🙂 Me ha pasado con muchas también, aunque puedo que no tantas como a ti. No soy una seriéfila de pro. Besitos

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